Con su hermoso tono rojizo-anaranjado, este aceite se obtiene mediante el prensado en frío de las semillas de la rosa mosqueta, también conocida como rosa silvestre. Su composición revela un rico espectro de ácidos grasos de las familias omega-3, -6 y -9, en particular ácido linoleico, un ácido graso poliinsaturado que ayuda a limitar la pérdida de agua de la piel, a la vez que proporciona propiedades suavizantes y nutritivas.
Además de sus insaponificables naturales, el aceite de rosa mosqueta destaca por su alto contenido en carotenoides, lo que le confiere reconocidas propiedades antienvejecimiento. Ayuda a combatir la aparición de arrugas a la vez que cuida la piel con estrías o cicatrices, dejándola más suave, flexible y radiante.